
Conocida por haber lanzado al estrellato las carreras de actrices como Clara Bow, Frederica Sagor Maas, guionista en los albores del cine mudo, fallecía en California el pasado 5 de enero a los 111 años de edad.
Frederica nació en Nueva York en el seno de una familia de emigrantes judíos, y allí iniciaría la carrera de periodismo. Carrera que, por otro lado, nunca llegaría a finalizar ni a ejercer, ya que su auténtica escuela fue una sala de un cine.
Sagor Maas lo vivió casi todo en el mundo del séptimo arte: sus albores, las películas mudas de las que fue una de sus más destacadas guionistas, la llegada del sonido, la caza de brujas y mucho más.
Entre otras, firmaría cintas como ‘The Plastic Age’ (1925), ‘Dance Madness’ (1926), ‘Hula’ (1927) y ‘Red Hair’ (1928) protagonizados por Clara Bow, y producciones encabezadas por Norma Shearer como ‘His Secretary’ (1925) o Greta Garbo ‘Flesh and the Devil’ (1926).
Ella se encargó de traer a nuestros días las historias sobre la misoginia y el desprecio y la discriminación que tuvo que soportar en los años veinte por ser una de las pocas mujeres que formaban parte de la industria en aquellos años, más allá de las actrices, claro está.
Los abusos de poder que padeció la llevaron a abandonar dicho mundo junto con su marido, el también guionista y productor Ernest Maas. La pareja, según contaría ella más tarde, llegaría a plantearse el suicidio como salida a tantas presiones, recelos y excesos que rodeaban al Hollywood de su época.
Pero en lugar de matarse, pasó a dedicarse a la venta de seguros, decisión de la que nunca se arrepintió. Es más, en una de sus últimas entrevistas aseguraba que si pudiera echar marcha atrás volvería a dejar esta industria “sin sustancia” y se dedicaría a fregar escaleras.
En su larga existencia, entre otras cosas, Frederica sobrevivió con orgullo a aquellos que la hicieron sufrir. Para ellos, dejó a los 99 años estas palabras en sus memorias:
“Estoy viva y coleando y, bueno, hijos de puta, estáis bajo tierra mientras yo he vivido hasta los 99″.