Archive for the ‘Curiosidades’ Category

Lotería de Navidad

miércoles, diciembre 10th, 2014

Mandela2007Oct1_9435

Este año A Galería da Lonxevidade juega a la lotería con el número 46664. En el año 1964 Nelson Mandela fue encarcelado en la Isla de Robben, donde se le asignó el número el número 466. Mandela estuvo 17 años en la cárcel.

Cronología del tiempo en prisión de Mandela, en nelsonmandela.org

Nelson Mandela, Discurso desde el Dock, 20 de abril 1964.
He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He buscado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y el que espero lograr. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir “.

En los tiempos convulsos que vivimos, donde los problemas derivados del racismo han vuelto a saltar a la palestra, deberíamos recordar estas palabras. Juntos deberíamos seguir luchando, apoyándonos en el recuerdo de Nelson Mandela que permanece vivo a través de su legado. Y deberíamos luchar unidos. Deberíamos buscar esa armonía, esa libertad. Y entonces habrá paz.

¡Buena suerte a todos y felices fiestas!

Nelson mandela lotería

Con o sin secretos genéticos, la población cada vez es más longeva.

lunes, noviembre 17th, 2014

Pues la clave no es la genética. Recientes estudios de científicos norteamericanos afirman (investigación publicada en el diario de acceso libre PLOS ONE, del 12 de noviembre) que no hay, o por lo menos no los han encontrado, secretos genéticos comunes en un grupo de 17 supercentenarios.

Los investigadores, dirigidos por Hinco Gierman, de la Universidad de Stanford (Palo Alto, California), no han logrado encontrar variantes genéticas raras que produzcan proteínas capaces de explicar la longevidad de las personas participantes en este estudio y que vivieron más de 110 años.

Entre los descubrimientos destacan que los centenarios tienen menos probabilidades de contraer cáncer (una incidencia de 19%, contra 49% en la población en general), también tienen menor porcentaje de padecer enfermedades cardiovasculares.

En el mundo viven 74 supercentenarios, 22 de ellos en Estados Unidos. De las 17 personas mayores de 110 años cuyos genomas fueron secuenciados, 14 eran de origen europeo, dos latinos y uno afro-estadounidense.

Dentro de España, recientemente publicaciones periodísticas han situado a Málaga como una de las ciudades con más longevos. Y es que una de cada 151 personas tiene más de noventa años, un porcentaje que se coloca por encima de la media del país.

Evaristo Fernández, en La Voz de Galicia. Foto: XAIME RAMALLAL.

Pero si nos acercamos a tierras gallegas los hay que también superan los 100 y como un reloj. Evaristo Fernández, por ejemplo, originario de Trabada, en la provincia de Lugo, presume sus 107 años, pero sobre todo de poder comer de todo y de no medicarse. Lo curioso es que aunque la genética no sea un factor decisivo, varios de sus hermanos murieron tras rebasar con creces los 90 años.Su esposa Celedonia falleció a los 97 años en el Hospital de Burela. Una hermana de Celedonia murió a los 104 años, y un tío, don Álvaro, lo hizo a los 107 años. En nuestra Comunidad Autónomos somos muy afortunados en cuanto a longevidad, sin duda alguna… Y hasta ahora solo hemos hablado de un mismo ayuntamiento y de poco más de 1.200 habitantes.

Si hablamos de estadísticas mundiales, Hong Kong, Japón, Italia, Islandia, Suiza y Francia son los sitios del mundo en los que la expectativa de vida es más alta. En todos ellos se espera que la gente viva unos 83 años, según datos del Banco Mundial.

Si a estos se les suman países con expectativas de vida similares, como Australia, Suecia, Israel, Noruega y el Reino Unido parece haber, salvo excepciones, una clara relación entre la cantidad de años de vida y el desarrollo de los países. Pero también parece tener una gran influencia en este indicador la desigualdad.

Mapa de países donde se vive más años. Fuente. Banco Mundial.

“La esperanza de vida es una variable que tiene relaciones con tantos elementos que es en realidad una medida que habla de un todo. Tiene que ver, principalmente, con la salud, pero también con la nutrición, con la seguridad, con la educación”, explicó hace unos meses Oscar Sandino, consultor en Información Estadística del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en diálogo con Infobae.

En lo que concierne a América Latina, Chile y Costa Rica son los países que aparece primero en la lista, con una esperanza de vida de 80 años. Lo sigue Cuba, con 79 (mismos años que Puerto Rico). Algo más abajo aparecen México y Uruguay (77 años), Ecuador y Argentina (76 años), Perú (75) y Venezuela (74).

Según el reporte anual Global Retirement Index 2014 del portal InternationalLiving.com, Francia, Uruguay y Malasia ofrecen la mejor y más asequible atención sanitaria en el mundo.

El aumento de la longevidad supone consecuencias en el panorama económico mundial también. El poder adquisitivo global de los “baby boomers”, ahora personas de edad avanzada -quienes han ganado más dinero, viven más tiempo y son más activos que sus padres- alcanzará los 15 millones de millones de dólares (mdd) en 2020,  según pronostica Euromonitor. El gasto de consumo entre las personas de 60 años o más creció un 50% más rápido que el de las personas menores de 30 años en las últimas dos décadas, de acuerdo con Eurostat.

El reto de salud actualmente y en todo el planeta es, por tanto, prepararse para el desafío que plantea esa longevidad en los próximas décadas. En España pronto habrá más porcentaje de mayores de 65 años que de niños menores de cinco. Hablamos de una inversión de la pirámide de población, impulsada por el descenso de la natalidad y el aumento de la longevidad, y los expertos sanitarios y los economistas alertan de que si no se modifican muchas cosas en todo lo relacionado con la promoción de la salud y la gestión de las patologías crónicas, el tratamiento de las enfermedades llegará a ser económicamente insoportable.

Así que aunque la genética no sea la que mande, los humanos hemos aumentado el umbral de supervivencia e independientemente de los factores que lo favorecen tenemos que actuar en consecuencia.

Un corazón fuerte y el apellido claves de la longevidad.

miércoles, septiembre 10th, 2014

Hace unos días, el director de la Galería da Lonxevidade acudía a una tertulia sobre “Envejecimiento activo y saludable”, en Radio Obradoiro, para hablar sobre longevidad y sobre el estilo de vida de los centenarios gallegos, que actualmente se contabilizan en 1266.  En ella hablaba de resilencia, que es la capacidad de los seres humanos de reponerse ante las adversidades, de la necesidad de dormir y de comer, pero con moderación y nunca en exceso, de las ventajas de tomarse dos o tres cafés y una o dos copas de vino al día, entre otras actidudes y hábitos que contribuían a una larga vida.

En la última semana, se ha celebrado el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) días, donde también se hablaron de los factores que influyen en la larga y saludable vida de las personas que por fortuna superan el umbral de los 90 y hasta de los 100.

Una buena genética y haber llevado una vida sana explican la longevidad de los corazones centenarios, según el estudio 4C (Caracterización Científica del Corazón del Centenario), que analizó a 118 ancianos de 100 años. El mismo presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Manuel Martínez, aseguró que tener “un corazón bastante fuerte” es lo que les permitió llegar a esa edad.

Concretó que casi todos los participantes del estudio tenían hábitos saludables, habían sido muy activos hasta mayores y no fumaban, entre otros, y en relación con las variables genéticas, el 65 % de los ancianos tenía algún familiar de 90 años o más. El trabajo se llevó a cabo con el fin de averiguar “cómo llegar a esa edad y hacerlo en buenas condiciones”.

En España hay más de 300.000 personas que superan los cien años de edad. El éxito de alcanzar dicha edad tiene cada vez más explicaciones científicas, pasando por hacer ejercicio, por una restricción calórica hasta otros factores, como por ejemplo el que viene predeterminado en el apellido y sobre el que no se puede actuar. Según las conclusiones del estudio científico, presentado este mes en Barcelona, los que pueden soplar velas un siglo después es porque tienen una buen árbol genealógico y además han llevado una vida sana, sin tabaco, sin excesos, aunque hay excepciones, como Santiago Carrillo, el histórico dirigente comunista que murió prácticamente con un pitillo en la boca y con 97 años, en el umbral de los 100.

Así, dos tercios de los centenarios encuestados siguieron un «estilo de vida saludable también después de los 65 años», explicó Manuel Martínez-Sellés, jefe de cardiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid El 80% de las personas centenarias que accedieron al estudio eran mujeres y, para sorpresa de los investigadores, casi la mitad se veían más o menos como un roble a los 100 años de edad, pues a pesar de su avanzada edad se calificaron con un ocho sobre diez a la hora de poner nota a su estado de salud. Que la mayoría fueran mujeres no es casual, pues, según el estudio, «el corazón de la mujer es particularmente más resistente a la enfermedad cardiovascular» y en consecuencia la patología cardiovascular es más frecuente en hombres que en mujeres. No en vano, la esperanza de vida de las mujeres españolas se sitúa en 85 años y la de los hombres no pasa de los 81. Pero, ¡no olvidemos nunca la suerte!

lunes, junio 23rd, 2014
Nelson Rolihlahla Mandela (Mvezo, Unión de Sudáfrica, 18 de julio de 1918, 95 años), abogado y político sudafricano.

Nelson Rolihlahla Mandela (Mvezo, Unión de Sudáfrica, 18 de julio de 1918, 95 años), abogado y político sudafricano.

Un rey testigo y partícipe de la II Guerra Mundial, en los dos bandos. Miguel I de Rumania, 90 años.

jueves, junio 5th, 2014

Miguel de Rumanía (2011) frente a la estatua de Carolo I, fundador de su dinastía. FOTO: REUTERS.

Hoy hablaremos del último rey de Rumanía, Miguel I, con 90 años, es el único superviviente de los jefes de Estado europeos activos en la II Guerra Mundial.

Miguel I de Rumania (en rumano: Mihai I), nacido el 25 de octubre de 1921, en Sinaia, Rumania, Príncipe de Hohenzollern, reinó como el Rey de los Rumanos (en rumano: Maiestatea Sa Mihai I Regele Românilor) del 20 de julio de 1927 al 8 de junio de 1930, y otra vez del 6 de septiembre de 1940 hasta el 30 de diciembre de 1947 cuando fue depuesto; vivió en el exilio hasta 1997 cuando fue autorizado a volver a Rumanía.

Miguel era hijo del príncipe heredero Carlos de Rumanía (Carol al României) y de la Princesa Elena de Grecia, y nieto del Rey Fernando I de Rumania (Ferdinand al României), que reinaba para ese entonces. Es tataranieto de la Reina Victoria I y primo en tercer grado de la Reina Isabel II, del Rey de España Juan Carlos I, del Rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, de la Reina Margarita II de Dinamarca, y del Rey Haroldo V de Noruega.

Cuando Carlos huye con su amante Elena Magdalena Lupescu (de ascendencia judía, más tarde esposa) es obligado por su padre Fernando I de Rumania a renunciar al trono del país en enero de 1926 y las autoridades designan como heredero a Miguel. A la muerte de su abuelo, el 27 de julio de 1927 y con tan solo 6 años fue proclamado Rey de Rumania, aunque al frente del país quedaba un consejo de regencia que su abuelo proclamó en su testamento póstumo encabezado por su tío, el príncipe Nicolás de Rumania e integrado además por el Patriarca Miron Cristea y Jorge Buzdugan, Presidente del Tribunal Supremo.

En su corto primer periodo de reinado y bajo el gobierno de la regencia, Rumania continuó experimentado un crecimiento económico debido básicamente a la exportación del petróleo y recibiendo una gran influencia cultural de Francia. Los efectos de la gran crisis económica mundial de 1929 también hicieron mella en la creciente economía rumana y la situación social se desestabilizó.

En 1930 su padre regresó repentinamente al país en la invitación de políticos descontentos con la regencia, y aprovechando la situación de minoría de edad de su hijo y la complicada situación política en Europa recuperó el trono el 8 de junio de 1930 como Carlos II, designando a Miguel como el Príncipe heredero.

Miguel I de Rumania en 1921, WIKIPEDIA.

En los diez años que duró el reinado de su padre (1930 – 1940), Miguel I, de nuevo príncipe, aprovechó para recibir una educación adecuada a su futura responsabilidad. En el ámbito internacional Carlos II no pudo evitar la caída de Rumania en el área de influencia germano italiana. Se dice que como resultado del pacto germano soviético Ribbentrop – Molotov, Rumania, según una cláusula secreta que nadie ha encontrado todavía y que parece inventada por los occidentales, perdió ante la URSS Besarabia (actual República de Moldavia) y Bucovina, que Rusia había ganado en la guerra contra Turquía y que le fueron arrebatados aprovechando el descontrol de la Revolución. En el ámbito interno la aparición de la Guardia de Hierro y la violencia que esta desencadenó enturbió la vida social y política rumana ante la impotencia del rey Carlos II. Ante todo esto el rey abdicó en su hijo el 5 de septiembre de 1940 y huyó del país dejando a Miguel I al frente de la monarquía rumana en un momento muy delicado. Miguel fue coronado rey el 6 de septiembre de 1940.

Con solo 19 años Miguel I accedía al trono de nuevo, justo en uno de los momentos de máxima debilidad de Rumania. Este hecho fue aprovechado por Hitler y Mussolini para obligar a los rumanos a ceder el norte de Transilvania al régimen pro-alemán de Hungría (30 de agosto de 1940). Ante la necesidad de poner al frente del país un gobierno fuerte que acabará con los desórdenes internos y evitara más disgregaciones territoriales, en septiembre de 1940 Miguel I dio la dirección del gobierno al General Ion Antonescu. El gobierno de este creyó conveniente participar en la Segunda Guerra Mundial al lado de la Alemania de Hitler. Se cedió el sur de Dobrudja a Bulgaria bajo la promesa de que se devolvería el norte de Transilvania.

Antonescu se erigió como conducator y proclamó el “Estado legionario”. Rumania fue ocupada por el ejército alemán en octubre de 1940. En enero de 1941 el gobierno Antonescu decretó la ilegalidad de todos los partidos políticos, mientras la Guardia de Hierro eliminaba a numerosos políticos. En junio de 1941 Rumania declaraba la guerra a la URSS ocupando los territorios de Bucovina y Besarabia arrebatados por los soviéticos un año antes, además de participar activamente en la campaña del Este de la Segunda Guerra Mundial al lado del ejército alemán.

Si bien al inicio los éxitos acompañaron a los ejércitos rumanos que ocuparon Odesa y se anexionaron Transnistria. En 1942 los alemanes empezaron a ser derrotados en el frente del Este y la opinión publica rumana y el propio Miguel I empezaron a ver la conveniencia de dejar el Eje ante la derrota final de éste.

Siguiendo indicaciones de Miguel I, el ministro de Asuntos Exteriores Mihail Antonescu inició contactos con el Reino Unido y los Estados Unidos para firmar un armisticio con los Aliados. Ante la caída del frente del Este y la ofensiva soviética, el 23 de agosto de 1944 Miguel I ordenó detener al gobierno Antonescu y formó un gobierno de concertación que pidió oficialmente el armisticio a los Aliados ese mismo día. Al día siguiente, Rumanía se retiró del Pacto Tripartito.

Después del bombardeo alemán de Bucarest, el gobierno rumano declaró la guerra al Eje el 25 de agosto. El 12 de septiembre de 1944 firmó el armisticio de Moscú por el que Rumania renunciaba a Basarabia y el norte de Bucovina (que los había recuperado la URSS), el sur de Dobrudja (cedida a Bulgaria), pero recuperaba el norte de Transilvania, ocupada por Hungría tras el Segundo arbitraje de Viena. También se aceptó pagar en concepto de reparación de daños de guerra a los Aliados la cantidad de 300 millones de dólares.

Con la guerra concluida y el país ocupado por las tropas soviéticas la posición de Miguel I se debilitó. Desde finales de 1944 hasta marzo de 1945 se formó un gobierno de coalición integrado por el Partido Comunista Rumano (PCR), el Partido Nacional Liberal (Partidul National Liberal – PNL), el Partido Campesino Cristiano Democrático (Partidul Taranesc Crestin si Democratic – PTCD) y el Partido Socialdemócrata (Partidul Socialdemócrata – PSD) con un marcado aire anti ocupación soviética.

El 6 de marzo de 1945, Petru Groza, siguiendo órdenes de la URSS, excluyó del gobierno a los miembros del PTCD y del PNL, dio a los comunistas diversos ministerios clave y promulgó la reforma agraria el 25 de marzo del mismo año. Ante todo esto Miguel I intentó en vano la intervención del Reino Unido y los Estados Unidos para evitar la caída de Rumania en la órbita soviética.

Finalmente el gobierno de Petru Groza amañó las elecciones generales del 19 de marzo de 1946 que dieron una abrumadora mayoría al Frente Nacional Democrático que encuadraba al PCR y otros partidos minoritarios. Tras las elecciones y ante las denuncias de fraude electoral el PNL y el PTCD fueron declarados ilegales (agosto de 1947) y la Asamblea General, constituida en su totalidad por los comunistas, obligó al rey Miguel I a abdicar y fue expulsado de Rumania y despojado de la ciudadanía rumana. Se refugió en Londres, hasta que se trasladó a Suiza. Se casó el 10 de junio de 1948 con la Princesa Ana de Borbón-Parma, quien le dio cinco hijas.

Actualmente reside en Rumania, donde tiene fijado su domicilio en el Palacio Elisabeta, en Bucarest. En 1997 se le devolvió la ciudadanía rumana y sus antiguas posesiones como el Castillo Peleş de Sinaia, dentro del proceso de reconciliación que propició el presidente Ion Iliescu (ex militante del PCR) en el año 2000. En Rumania mantiene el patronazgo a diversas obras sociales de beneficencia.

Miguel de Rumania pronunció el 25 de octubre de 2011 su primer discurso ante el Parlamento de su país desde 1947, cuando fue derrocado por el régimen que impuso la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial.

Una vez situados históricamente vamos a compartir con vosotros unas declaraciones de nuestro personaje de hoy, hechas en una entrevista al diario El País, ya que resultan cuando menos acongojadoras. Miguel I de Rumania resulta un testigo peculiar y, quizás, diferente de todo lo ocurrido en los años cuarentas, en uno de los acontecimientos más trágicos de la historia de la humanidad, la II Guerra Mundial. Fue un aliado, de ambos bandos. Un rey entre dos aguas.

“Recuerdo una comida con Hitler, sí, en 1941, en Berlín. Yo no hablaba alemán, mi madre sí, era ella la que llevaba el peso de la conversación”, cuenta Miguel de Rumanía, en un inglés perfecto pero prácticamente inaudible. Su madre, la princesa Elena de Grecia, tía de nuestra reina Sofía, era todo un personaje. Su padre, Carol II, un Hohenzollern, fue un ejemplo poco edificante de rey corrupto. Miguel de Rumanía ha prescindido ya del apellido alemán, empeñado en romanizar la dinastía.

Pese a que apenas tenía 20 años cuando compartió mantel con Hitler, el anciano exrey recuerda lo esencial. Dice que el Führer no le causó especial impacto. “Si impresionaba era para mal”, dice. “Tampoco me pareció que tuviera grandes dotes de orador. Tenía ese trato difícil, porque miraba a las personas fijamente. Ya entonces la fama de los nazis dejaba mucho que desear, las cosas fueron luego empeorando, cada vez más. No recuerdo lo que comimos. Pero Hitler no llevaba uniforme. Vestía sus habituales pantalones oscuros y una chaqueta caqui. Había cuatro personas con él. Era frío y estirado”.

Gritaba continuamente y era difícil meter baza en una conversación en alemán que el Führer monopolizaba. En aquel viaje, al rey y a su madre les acompañaba un ayudante de campo llamado Jacques Vergotti, que dejó constancia en unas memorias mecanografiadas, recogidas por Ivor Porter, biógrafo del rey, de un par de detalles jugosos. Vergotti recordaba haber visto a la madre del monarca, la reina Elena, adornada con una orquídea, obsequio de Hitler, que le dio también un frasco de Pervitin, unas pastillas antidepresivas sin las cuales, según les confesó, no podía vivir.

El depuesto rey de Rumanía, en el Parlamento. / BOGDAN CRISTEL (REUTERS).

-¿Cuál fue el motivo oficial de la visita?

-El encuentro se produjo de una forma bastante rara. Mi madre tenía que ir a Florencia a resolver algunos asuntos privados. Pero Antonescu le dijo que ya que tenía que ir a Italia, por qué no iba a ver a Hitler y a Mussolini. La verdad, no alcanzo a ver el sentido de esa visita. Pero el hecho es que terminamos en Berlín.

De allí viajaron a Italia. Los recuerdos de Mussolini son algo más amables. “Las diferencias entre él y Hitler eran muy grandes. Claro, en primer lugar, yo hablo italiano, y eso siempre acerca. Mussolini era más abierto, una persona más cálida, como son los italianos. Recuerdo que mi madre le preguntó cómo se las ingeniaban para vivir los italianos y el país en general con todas las restricciones que sufrían. Su respuesta fue: ‘Pues apretándose un poco el cinturón”.

Ni Hitler ni Mussolini hubieran imaginado nunca que aquel monarca joven e inexperto fuera capaz de cambiar el curso de la II Guerra Mundial con un golpe de Estado. O al menos, de acortar en seis meses aquella carnicería. “Oficialmente, lo que hice fue sacar a Rumanía de la guerra, con la esperanza de evitar una sangría. Aunque sabía que los alemanes no iban a aceptarlo, y no lo hicieron: nos bombardearon ese mismo día”, recuerda el exrey. Pero durante los largos años de exilio no ha dejado de pesarle lo que en el fondo considera una traición de Occidente, y muy en especial del líder británico Winston Churchill. “Rumanía y todos los demás países al este de Alemania fueron abandonados en Yalta”, dice, recordando la conferencia de febrero de 1945 en la que Stalin, Roosevelt y Churchill acordaron un reparto europeo. “Claro que entiendo por qué Churchill pensó que era la única estrategia posible, por lo menos desde una perspectiva británica. Pero no puedo excusarlo, ni aceptarlo”. El regele no olvida que fue la gente común la que pagó las consecuencias. “Las mismas naciones por las que los Aliados habían entrado en guerra”, añade. “Y aunque no hubo oposición de los otros líderes en Yalta a la división del continente, fue Churchill el que lo consideró una solución natural y perfectamente aceptable”.

Miguel I de Rumania, en la WIKIPEDIA.

REPORTAJE MIGUEL I DE RUMANIA, en El País: “Comí con Hitler, era estirado y frío. Mussolini parecía más humano”.

“Darse por vencido nunca es aceptable”, Olga Kotelko, 95 años.

miércoles, junio 4th, 2014

Su página web se abre con este lema: “Giving up is never O.K“, que podemos traducir como hemos titulado este artículo: “Darse por vencido nunca es aceptable“.

El récord de salto de Olga Kotelko es de 5,8 pies (1.77 metros). Patrik Giardino – www.giardinophoto.com

Antes de revelar la identidad de nuestro personaje inspirador de hoy, hemos de contaros que su fisiología y su tejido muscular han sido estudiados por los médicos del Instituto Neurológico de Montreal y también en la Universidad McGill en el Montreal Chest Institute ‘s. Con 91 años, los investigadores detectaron que sus fibras musculares mostraban una notable falta de deterioro mitocondrial, en comparación con el deterioro propio y previsto para personas mayores de 65 años.

Una increíble e inspiradora estrella de la pista de 95 años“. Así reza el titular de su biografía en su web. Y continúa contando que desde 2014, Olga Kotelko ha roto 30 récords mundiales en pista y campo y ha ganado más de 750 medallas de oro. Compite en todo el mundo en salto de longitud, salto de altura, martillo, 100 y 200 metros. A lo largo de su carrera deportiva, ha sido una de los más destacados ‘super seniors’ en el circuito. De ascendencia ucraniana, Olga nació el 2 de marzo de 1919, el séptimo de los once hijos de Wasyl Shawaga y Anna Bayda. Criada en la granja de trigo de su familia en Smuts, Saskatchewan, disfrutó de la extensión de varios cientos de acres. La comida orgánica local era un elemento básico y regular en aquellos días: la madre de Olga era una jardinera maravillosa y enseñó a sus hijos cómo cultivar verduras frescas. Olga aún conserva un pequeño huerto en su patio trasero.

Olga tiene el record de lanzamiento para mujeres que superan los 90 años. Patrik Giardino – www.giardinophoto.com

Durante la cosecha de trigo, Olga y sus hermanos ayudaban a su padre llevar el grano. Después de completar sus tareas, los niños corrían por los campos para jugar al béisbol. Ellos no lo llaman mantenerse en forma; tan solo se estaban divirtiendo. El Softbol se convirtió en el deporte favorito de Olga: ella y otra chica estaban en el equipo de béisbol del campeonato de la escuela rural y tuvieron que caminar 6 millas hasta otra escuela con el fin de jugar a la pelota. Por supuesto, tuvieron que caminar las 6 millas de nuevo de regreso, por lo que los músculos de Olga recibieron un entrenamiento desde una edad temprana.

En 1941, Olga se graduó de la Escuela Normal de Saskatoon y comenzó su carrera como profesora. Durante los primeros 4 años, ella enseñó en una escuela rural de una sola habitación para niños en los grados de 1 a 10 años. Se mudó a New Westminster en 1953 y continuó su enseñanza hasta que se retiró en 1984 a la edad de sesenta y cinco años. Durante esos 43 años, enseñó a sus alumnos la importancia de desarrollar una buena salud y hábitos de salud energéticos para su bienestar general.

Su matrimonio se rompió cuando ella estaba embarazada de su segundo hijo. Entonces se mudó a Columbia Británica a vivir con su hermana. Ella sacó adelante a sus dos hijas, Nadine y Lynda, y obtuvo un título universitario en las clases nocturnas.

Olga practicando Yoga. Foto: Cindy Goodman.

Después de su retiro, Olga se unió a un equipo de softball de slo-pitch llamado North Shore Saltchuckers. Su equipo estaba formado por siete hombres y dos mujeres. A la edad de 77 años, decidió dejar de softbol y probar en pista y campo. Su espíritu competitivo floreció con el disco, jabalina y lanzamiento de peso, así como en los 100 y 200 metros. Olga vive con su hija y su yerno y sus dos nietos en West Vancouver, Canadá, continúa su régimen de entrenamiento en el interior durante el invierno y, junto con otros programas de entrenamiento, se mantiene en forma en la piscina municipal tres veces a la semana.

A los 77 años, comenzó a entrenar para eventos de atletismo con un entrenador húngaro. En el 13º Campeonato mundial de la Asociación Mundial de Atletas Veteranos en Gateshead, Inglaterra, en 1999, en la categoría “W80” rompió dos récords del mundo y obtuvo seis medallas de oro. En los Juegos Mundiales de Sydney, Australia, en 2009, rompió un récord mundial para su grupo de edad (90-95 años) en el lanzamiento de martillo (5,64 metros ) y la carrera de 100 metros (23,95 segundos). Era su cuarta vez compitiendo en dicha prueba mundial. Llevó la antorcha olímpica en Vancouver en 2010, antes de los XXI Juegos Olímpicos de Invierno. En 2010, a los 91 años, su rendimiento superaba con creces la de muchos competidores de dos grupos de edad más joven. En el 2010, tenía 23 récords mundiales por edad en pista de atletismo y en competición de campo. Los eventos en los que ha que competido incluyen “salto de longitud, triple salto, salto de altura, lanzamiento de peso, disco, jabalina, lanzamiento de peso y los 100 metros, 200 metros y 400 metros y relevos de 4 x 100 metros.  A los 90 años fue descrita como la más antigua competidora de salto de longitud conocida del mundo.

www.olgakotelko.com

No debería haber paz para los malvados. Benjamin Ferencz, 95 años.

martes, mayo 27th, 2014
“No habrá paz, dijo mi Dios, para los malvados”.
Isaías LVII, 21.

Benjamin Berell Ferencz, nacido el 11 de marzo de 1920 y de origen húngaro americano, es abogado. Se convirtió en un investigador de crímenes de guerra nazis después de la Segunda Guerra Mundial y en el Fiscal Jefe del Ejército de los Estados Unidos en el Juicio de Einsatzgruppen, uno de los doce juicios militares sostenidos por el poder de las autoridades de dicho país en Nuremberg, Alemania.  Más tarde, se convertiría en un firme defensor de la creación de una organización internacional de ley y de un Tribunal Penal Internacional.

Benjamin Ferencz sabe cómo es el infierno… reza un artículo publicado hace unos días en el diario El País. Relata que Ferencz visitó muchos de sus barrios: Mauthausen, Ohrdruf, Dachau… y casi setenta años después aún puede verlo, cuando cierra los ojos, porque olvidarlo es imposible. Tenía 27 años cuando se convirtió en el fiscal del mayor juicio por el mayor crimen de la historia, la muerte de un millón de judíos a manos de los Eisatzgruppen, los grupos de acciones especiales de las SS. Era su primer caso.

Ferencz levantando la bandera estadounidense en la playa de La Haya el 11 de marzo de 1993. Apoyo a la ONU Ejército Civil Internacional de Defensa de la costa holandesa, en Respuesta a la “Ley de Invasión de La Haya» los EE.UU..

Hoy, el último fiscal de Nuremberg que queda vivo, tiene 95 años, y hace unos días voló desde Nueva York a Madrid para participar en el congreso sobre jurisdicción universal que celebró en la Fundación Internacional Baltasar Garzón.

Nació en Transilvania, en Rumanía, desde donde su familia emigró a los Estados Unidos cuando tenía diez meses de edad. Según su propio relato, la familia salió de Rumanía para evadir la persecución de los húngaros judíos después de que Transilvania fuese cedida de Hungría a Rumanía por el Tratado de Trianon en 1920, después de la Primera Guerra Mundial. La familia se estableció en la ciudad de Nueva York, donde vivían en el Lower East Side de Manhattan.

Ferencz, sentado durante el juicio. / MUSEO DEL HOLOCAUSTO (EE UU)

Estudió prevención del delito en el City College de Nueva York y ganó una beca para la Escuela de Derecho de Harvard con su examen de legislación penal. En Harvard, estudió con Roscoe Pound y también hizo investigación para Sheldon Glueck, quien en ese momento estaba escribiendo un libro sobre los crímenes de guerra. Ferencz se graduó de Harvard en 1943. Después de sus estudios, ingresó en el Ejército de los EE.UU., donde sirvió en el 115º AAA batallón, una unidad de artillería antiaérea. En 1945, fue trasladado a la sede de general Patton en la Tercera Armada, donde fue asignado a un equipo encargado de la creación de una rama contra los crímenes de guerra y la recopilación de pruebas de esos delitos. Con esta función, fue enviado a los campos de concentración, tras ser liberados por el ejército de EE.UU.

En la Navidad de 1945, Ferencz se retiró con honores del Ejército con el rango de sargento. Regresó a Nueva York, pero fue reclutado sólo unas semanas después para participar como fiscal en los juicios posteriores de Nuremberg, en el equipo legal de Telford Taylor . Taylor le nombró fiscal jefe en el Caso Einsatzgruppen, su primer caso. Los 22 hombres procesados ​​fueron condenados; 14 de ellos recibieron sentencias de muerte, de las cuales cuatro se llevaron a cabo.

Hablando con estudiantes en el Instituto de Verano Chautauqua, 25 de agosto de 2008, www.benferencz.org

En una entrevista de 2005 para el Washington Post reveló algunas de sus actividades durante su período en Alemania mostrando cómo eran las diferentes normas jurídicas militares en ese momento:

En el campo de Ebensee presenció una escena espeluznante. Un grupo de prisioneros apaleaba a uno de sus guardianes. “Lo metieron dentro del crematorio, donde prendieron fuego, pero lo volvieron a sacar y siguieron pegándole, y lo volvieron a meter hasta quemarlo vivo. No hice nada para detenerlos. Supongo que pude haber cogido mi arma o disparado al aire, pero no lo hice. ¿Eso me convierte en cómplice de asesinato?”.

“¿Sabes cómo llegué a obtener declaraciones de los testigos?” “Iba a una aldea, donde, por ejemplo, un piloto americano se había lanzado en paracaídas y había sido golpeado hasta la muerte de pie contra la pared. Entonces yo decía: “Al que mienta se le disparará en el acto. Nunca se me ocurrió que las declaraciones tomadas por la fuerza serían inválidas”.

Ferencz se quedó en Alemania después de los juicios de Nuremberg, junto con su esposa Gertrude, con la que se había casado en Nueva York, el 31 de marzo de 1946. Participó en la configuración de los programas de reparación y rehabilitación para las víctimas de persecuciones por parte de los nazis, y también había una parte en las negociaciones que condujeron al acuerdo de reparaciones entre Israel y Alemania Occidental , firmado el 10 de septiembre 1952 y la primera Ley de restitución de Alemania en 1953. En 1957, regresó con su familia a los EE.UU., donde empezó la práctica del derecho privado como socio de Telford Taylor. Sus 4 hijos nacieron en Nuremberg.

Las experiencias después de la Segunda Guerra Mundial definieron a Ferencz. Trece años después y tras los acontecimientos de la guerra de Vietnam, abandonó la práctica de derecho privado. En adelante trabajó para la Corte Penal Internacional que serviría como la más alta guía a nivel mundial para cuestiones de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. También publicó varios libros sobre este tema. En su primer libro publicado en 1975, titulado “Defining International Aggression-The Search for World Peace” (Definiendo la agresión- la búsqueda internacional para la Paz Mundial), abogó por la creación de un tribunal internacional de ese tipo. De 1985 a 1996, Ferencz también trabajó como profesor adjunto de Derecho Internacional en la Universidad de Pace en White Plains, Nueva York.

Una Corte Penal Internacional fue establecida en efecto el 1 de julio de 2002, cuando el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional entró en vigor. Bajo la administración Clinton, los EE.UU. firmaron el tratado, pero sin su posterior ratificación. La administración de George W. Bush llegó cerró un gran número de acuerdos bilaterales con otros Estados para  excluir a los ciudadanos estadounidenses de ser llevados ante la Corte Penal Internacional.

El Fiscal Jefe Benjamin Ferencz en el juicio de los Einsatzgruppen. Cortesía del Museo del Holocausto EE.UU..

Ferencz ha argumentado en repetidas ocasiones en contra de este procedimiento, y sugirió que los EE.UU. simplemente deberían unirse a la CPI sin reservas, ya que “la ley debe aplicarse por igual a todo el mundo”, también en un contexto internacional. Así pues, sugirió en una entrevista concedida el 25 de agosto de 2006, que no sólo Saddam Hussein debía ser juzgado, sino también George W. Bush porque la guerra de Irak había sido iniciada por los EE.UU. sin el permiso del el Consejo de Seguridad de la ONU.

En 2009, Ferencz fue galardonado con el Premio Erasmus, premio que se otorga a personas o instituciones que han hecho contribuciones notables a la cultura europea, la sociedad o la ciencia social.

El 3 de mayo de 2011, dos días después de informarse de la muerte de Osama bin Laden, Ferencz publicó una carta en The New York Times recordando a los lectores que “la ejecución ilegal e injustificada – incluso de sospechosos de asesinos de masas -, socava la democracia”.

El 16 de marzo de 2012, Ferencz publicó una carta al editor del The New York Times aclamando la condena de la Corte Penal Internacional de Thomas Lubanga como “un hito en la evolución del derecho penal internacional”.

Ferenz ha dedicado toda su vida a promover que “los perpetradores de crímenes contra la humanidad no puedan esconderse en ningún sitio”. Gertrude, su novia de siempre, le esperó hasta que terminó la II Guerra Mundial y después se reunió con él en Nuremberg. Su ya marido se lo ofreció como una “luna de miel” europea. Terminaron siendo 10 años. Sus cuatro hijos nacieron en Nuremberg.

Benjamin Ferencz, durante la entrevista para El País. / ÁLVARO GARCÍA.

Recorrió el infierno, -reafirman en El País-, “pilas de piel humana, pilas de cadáveres, esqueletos andantes, muertos de hambre… Algunos con fuerza suficiente para lanzarnos una sonrisa de gratitud. Mi mente no aceptaba lo que mis ojos estaban viendo…”. El abogado explica, durante la entrevista, que construyó “un muro mental” para poder cumplir su misión y recoger pruebas de la atrocidad nazi. “No podía pararme y sentir. Eso fue después”.

—¿Cuánto tiempo después?

—Hasta hoy.

Os transcribimos aquí una parte de dicha entrevista.

Un diálogo del juicio del que fue fiscal da cuenta del grado de barbarie. Se le pregunta a uno de los acusados, el general Otto Ohlendorf, si su unidad mató a 90.000 judíos. Responde que no puede confirmarlo porque a veces sus hombres exageraban las cifras.

—“¿Fueron entonces 80.000 o solo 70.000?”.

—“Es posible”.

—“¿100.000 quizás?”

—“Puede ser”.

La acusación preguntó entonces si entre las víctimas había niños. “Sí, por supuesto”, respondió Ohlendorf. Pero intentando mostrar humanidad añadió que no permitía a sus hombres que los mataran “estrellando sus cabezas contra un árbol” sino que les había recomendado que cogieran a su madre y permitieran que esta abrazara al niño contra su pecho. Así, decía, se podía matar a dos judíos (madre e hijo) de un solo tiro. Ohlendorf también explicó que había prohibido que se usaran camiones para gasear porque cuando los transportaban hasta la fosa, algunos seguían vivos, vomitaban, se arañaban y eso, dijo, era muy desagradable para sus hombres. “Esto lo decía un hombre inteligente, padre de cinco hijos, con un doctorado”, recuerda Ferencz. Entre los 22 acusados había un excantante de ópera. Ninguno mostró arrepentimiento.

Cuando Ohlendorf fue condenado a muerte, Ferencz fue a verlo. “Le pregunté si podía hacer algo por él. Me dijo que los judíos americanos pagarían por lo que yo había hecho. Pensé que en aquel momento vería su humanidad, pero me encontré a un hombre arrogante convencido de lo que había hecho. Le miré a los ojos y le dije: ‘Adiós, señor Ohlendorf”.

—En su alegato inicial en Nuremberg declaró: “La venganza no es el objetivo de este juicio. Lo que pedimos a este tribunal es que sostenga mediante la acción penal el derecho de un hombre a vivir en paz y con dignidad independientemente de su raza o credo. Este caso es una súplica de la humanidad a la ley”. Pero de los 22 acusados, 13 fueron condenados a muerte y cuatro finalmente ejecutados. ¿La pena de muerte no es venganza, una forma de rendición de la ley?

—A veces es útil, un disuasor efectivo, pero yo no pedí penas de muerte. ¿Una pena de muerte por haber matado a un millón de personas? Matarlos no era suficiente. Era demasiado poco. Yo creo en la ley, soy abogado.

—Criticó que los Navy Seals mataran a Bin Laden.

—Hay una norma que dice que no dispararás al enemigo que se ha rendido o está herido. No me gustó ver al presidente de EE UU y Nobel de la Paz anunciando en televisión la muerte de Bin Laden. No lamento su pérdida, pero como abogado, me parece que disparar en la cabeza de un hombre en pijama, hacer desaparecer su cuerpo y a los testigos, apesta. Me hubiera gustado ver a Bin Laden en un juicio. Si le matas, te creas más enemigos. No puedes matar una ideología con un arma, necesitas una ideología mejor.

—¿Y eso no es aplicable a los nazis condenados a muerte?

—No fue una venganza. Podríamos haber matado a todos los que cogimos, pero les llevamos a un juicio con todas las garantías. A una pequeña muestra de todos los responsables porque la justicia nunca es completa, es imperfecta. Especialmente en este tipo de crímenes, donde solo puedes hacer una justicia simbólica. El objetivo era crear un mundo más humano y evitar que nadie quisiera imitarles.

—Garzón abrió una causa contra el franquismo por crímenes de lesa humanidad y fue suspendido. La justicia española argumenta que esos crímenes han prescrito. ¿Está de acuerdo?

—En las sociedades civilizadas, no hay limitaciones para juzgar crímenes contra la humanidad. Los perpetradores de esos delitos no deberían poder esconderse en ningún sitio.

—España acaba de dar carpetazo a la jurisdicción universal. Una de las víctimas afectadas dice que está intercambiando “dinero por derechos humanos”. ¿Comparte esa opinión?

—La mayoría de Estados está haciendo lo mismo. Decir ‘a partir de ahora no vamos a perseguir este tipo de delitos’ es una forma de alentarlos. Pero creo que lo fundamental es conseguir cambiar la forma de pensar de la gente sobre este tipo de crímenes. Eso lleva mucho tiempo. Hay que hacerlo desde la educación, enseñando tolerancia y educación en las escuelas.

—¿Alguna vez ha pensado que el mundo necesitaba unos nuevos juicios de Nuremberg?

—La Corte Penal Internacional es el nuevo Nuremberg. He dedicado muchos años a pedir que se creara y el fiscal Luis Moreno Ocampo me dio el honor de intervenir en el primer caso de ese tribunal.

Ferencz tenía entonces 92 años. Era su segundo caso, porque entre Nuremberg y La Haya se dedicó a escribir y promover que no haya escondites o intereses económicos que permitan escabullirse a los criminales más salvajes; como los que le miraban a los ojos, sin pestañear, sin arrepentimiento, en aquel juicio histórico al nazismo.

www.benferencz.org

“No debe haber escondites para autores de crímenes contra la humanidad”, en EL PAÍS.

Un sueño soñado durante 70 años. Walter Bunker, 90 años.

viernes, mayo 23rd, 2014

Walter Seton Bunker, ha logrado a los 90 años uno de los grandes triunfos de su vida, graduarse en la universidad.

Se acerca el fin de semana, así que os proponemos una lectura interesante y que os dé qué pensar. La mente humana es capaz de romper con fronteras, con prejuicios, volar y dar la vuelta al mundo en instantes. Es conocido, gracias a la ciencia, que tan solo utilizamos una ínfima parte de nuestro cerebro. Y es sabido también que la fuerza y la inteligencia de las personas supera las expectativas conocidas cuando se ve sometida a situaciones o causalidades extraordinarias. Querer es poder, dice el dicho y en esta Galería no creemos que tal frase vaya desencaminada. Y como dice otro refrán: ¡para muestra un botón!

La revista americana People publicaba hace unos días una noticia que es en nuestra opinión alentadora. Como fieles defensores de la capacidad, ya demostrada, de las personas que han superado con creces los 70 años os dejamos aquí esta historia. El protagonista da un gran titular “La culminación de mi vida”.

“En la década de 1940, Walter Bunker desconocía, al igual que muchos otros estudiantes universitarios, qué tipo de futuro quería para sí. Bunker asistía a la Universidad de Cincinnati Xavier (Ohio)  con una beca de violín, pero la perspectiva de graduarse le llenaba de terror. “Así que decidí posponerlo un poco”, -le dijo a la cadena también estadounidense FOX19-“.

Walter Bunker, 17 años, se unió a la Armada de los Estados Unidos en 1944.

Ese “poco” se convirtió en un periodo de 70 años. Walter Bunker voló como piloto de un bombardero de las Fuerzas aéreas de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, trabajó en el sector inmobiliario, sobrevivió a un cáncer de pulmón y vio a sus hijos y a un nieto graduarse en la misma universidad en la que él había pospuesto sus estudios. Fue entonces cuando decidió volver. Se reunió con el secretario de la universidad, cita en la que Bunker se enteró de que los créditos de su carrera en las Fuerzas Aéreas lo dejaban a sólo dos tímidos cursos de graduarse.

Escoltado por su compañero graduado Ryan Hoefer, un veterano de la guerra de Irak, Bunker, finalmente se graduó de Xavier el 17 de mayo de 2014 en Artes Liberales. “Esta es la culminación de mi vida”, dijo a los reporteros después de la ceremonia. Dio las gracias a su esposa por quedarse con él “contra viento y marea”. Hasta sorprendió con los “inconvenientes” de su graduado. “Ahora voy a tener que salir y empezar a buscar un trabajo “, bromeó.

Casi siete décadas después de haber comenzado aquellos estudios y después de superar muchas vicisitudes personales, Walter Seton Bunker, logra a los 90 años uno de los grandes triunfos de su vida, graduarse en la universidad. “Es un honor para mí”, aseguraba poco después de recoger su título que acredita su especialidad en Artes y con la máxima calificación, “cum laude”. En 1944, cuando Bunker decidía retomar sus estudios, continuó su formación en distintas escuelas hasta que finalmente dos años después llegó a la Universidad Xavier, pero sus múltiples problemas de salud eran incompatibles con las aulas, que abandonó por segunda vez. Fue en esa época, también, cuando conoció al gran amor con Martha Heekin, quien se convertiría en su esposa y con la que tuvo diez hijos. “Fue en ese momento cuando realmente comenzó mi educación”, ha explicado con humor en una entrevista concedida a su universidad.

Nunca se ha dado por vencido, como puede atestiguar él mismo. A lo largo de los años se matriculó en algunos de los créditos de la carrera y en agosto de 2013 tras superar un cáncer de pulmón y trece sesiones de radioterapia decidió completar las asignaturas que le quedaban. El pasado sábado 17 de mayo, Walter Bunker acudió como uno más de los 1.100 estudiantes que se graduaban a recoger su título.

Un sueño finalmente cumplido. Un sueño soñado durante 70 años. Pensemos ahora ¿cuáles son los nuestros? y llevémoslos a cabo, ¡aunque nos lleve otro tanto!

VÍDEO: Veterans Walter Bunker and Ryan Hoefer Graduate, YOUTUBE.

90-Year-Old WWII Vet Graduates from College, Calls It ‘The Culmination of My Life’, People.

Saber vivir.

lunes, abril 7th, 2014

Héctor Gaitán, un nicaragüense de 110 años de edad, observa desde el interior de su casa en Managua, (Nicaragua). EFE.

Desde Managua, Nicaragua y para la Agencia española de noticias EFE, Wilder Pérez R., Managua, escribe sobre un nicaragüense de 110 años de edad, que conoció a Agusto C. Sandino, y que estuvo en las filas de Farabundo Martí, vio nacer y caer la dictadura somocista, y vive en una vieja estación del extinto ferrocarril de su país, reveló su secreto para la longevidad: “saber vivir”.

Héctor Gaitán, antiguo telegrafista, minero, guerrillero, artista y empleado de ferrocarril, dijo a Efe tener claro que “saber vivir es la mejor ciencia”. Pese a que la edad le impide caminar sin ayuda y conserva la vista en un solo ojo, Gaitán señaló que tiene lo que necesita para vivir de forma indefinida: “la buena compañía de mi señora y mis hijos, no me han dado problemas”, confesó.

Uno de sus hijos, también llamado Héctor, no sólo no le dio problemas, sino que le dio orgullo y placer, pues llegó a ser un icono de las radionovelas de mediados de los años 50 en Nicaragua. “Disfrutaba cada capítulo de sus novelas”, dijo a Efe la esposa de Gaitán, Nora Ena Campos, de 72 años de edad. Su hijo, fallecido en 2012 a los 78 años de edad, fue conocido como “el señor de las historias”, de modo que Gaitán es “el padre del señor de las historias”.

Tan longevo es, que presenció cuando su ciudad natal, Ocotal, a 223 kilómetros al norte de Managua, cumplió 100 años, y está vivo para la celebración de los 200 años. Los recuerdos le superan, pero da detalles sueltos de por qué ha vivido tanto. Hacer ejercicios, no beber alcohol, tener una sola mujer a la vez, ser honesto, no meterse en problemas y disfrutar lo que tiene, son las razones que lo tienen saludable, con todo y el peso de los años, afirmó.

La alimentación balanceada o cuidadosa no está entre sus recomendaciones. “Yo hasta mono comí”, aseguró.
Sobre los ejercicios, dijo que siempre fue aficionado a los aros y al caballo de gimnasia, su afición por la lectura lo llevó a dejar el alcohol cuando aún era joven, y de las mujeres dijo que “el que mucho abarca poco aprieta”.

El anciano asegura que tiene todo lo necesario para disfrutar de su vida: su esposa y sus hijos. (Foto: La Prensa)

Aunque tuvo seis hijos fuera de matrimonio, una vez que se unió con Campos se dedicó a ella por completo y ambos tuvieron diez retoños. De la honestidad, dijo que le evita preocupaciones, y el no meterse a problemas lo traduce en que la envidia, los chismes y las amenazas “son papel mojado ante Dios”.

“Y nunca fui ambicioso, mientras uno más tiene, más lo molestan, siempre estuve bien con lo que tenía, mi esposa me conoció pobre con 40 años de diferencia, y para mí ella es lo principal”, comentó. Precisamente, lamenta que tras más de un siglo de vida la gente “se deja llevar por lo superficial y no por lo que la hace feliz, como antes”, pero agradece a Dios por “dejar que yo mire esto”.

Gaitán, quien una vez fue alto y fuerte, y que conserva su piel blanca, vio cómo un hombre pequeño y sereno, al que llamó “negro”, fue rechazado por la población de Nueva Segovia cuando intentó convencerla de luchar contra la invasión de Estados Unidos, hace casi 100 años. Era Augusto C. Sandino, “nadie le creía, pero tenía una paciencia angelical y era razonable en lo que decía”, recordó Gaitán. Se unió a la causa de Sandino y luchó junto a un hombre que sólo recuerda como Agustín. “¡Farabundo!”, le recuerda su esposa. “Agustín Farabundo Martí”, responde Gaitán.

Su capacidad de lectura era un lujo en Ocotal, y lo hizo mantenerse como telegrafista y luego como empleado del ferrocarril de Nicaragua por más de 60 años, hasta que en 1993 el gobierno le avisó que ya no habría más trenes y que se podía quedar a vivir en la estación de su vida, la de Sábana Grande, un pueblo ubicado a pocos kilómetros al este de Managua.

Sus constantes viajes de juventud le hicieron perder todos los documentos, por lo que hoy no recibe jubilación completa ni tiene cómo probar que la antigua estación le pertenece. Aún así no pierde el humor. Recuerda que hace varias décadas solía discutir con el carpintero de Sábana Grande, sobre su muerte. “Yo le decía a Esteban Roque que él me iba a hacer el ataúd, pero Esteban me respondía que él iba a morir primero, entonces yo le decía que mejor me dejara hecho el ataúd”, contó Gaitán, con una sonrisa amplia.

Su amigo murió hace 14 años, a los 89 años de edad y nunca le fabricó el ataúd, probablemente a sabiendas del secreto del longevo.

Telegrafistas de Nicaragua - Don Hector Gaitan, 110 años. YOUTUBE.

Telegrafistas de Nicaragua – Don Hector Gaitan, 110 años. YOUTUBE.

“El telegrafista que anduvo con Sandino”, La Prensa.

“Secretos de un nicaragüense de 110 años para tener una vida más longeva”, Telesur.

“Un nicaragüense revela el “secreto de la vida” a los 110 años de edad”, EFE.

Telegrafistas de Nicaragua, YOUTUBE.

El límite de la vida

viernes, abril 4th, 2014

El estadounidense James Vaupel, nacido el 2 de mayo de 1945 en Nueva York, es un profesor y científico de la demografía considerado uno de los mayores expertos en las áreas de investigación sobre envejecimiento, biodemografía, y demografía formal. Ha desarrollado la idea de plasticidad de la longevidad, y ha sido pionero en la investigación sobre la heterogeneidad de los riesgos de mortalidad y en la desaceleración de las tasas de mortalidad en los grupos de edad más longevos.

Vaupel es, desde 1996, el director fundador del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica (Max Planck Institute for Demographic Research) de Rostock, Alemania. También es profesor investigador en la Duke University y director de su Centro de investigación sobre población, políticas poblacionales y envejecimiento (Population, Policy, Aging and Research Center) y miembro de la Academia Alemana de Ciencias Leopoldina, miembro, como científico regular, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (National Academy of Sciences) y miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias.

Nuestro director, el doctor Jesús Fraiz, tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente en un congreso organizado por la Universidad de Montpellier al que asistió como invitado y en el que participaron ambos.

Vaupel es un convencido de que la demografía formal es la base científica que da fuerza a la disciplina. Ha realizado importantes contribuciones a los fundamentos metodológicos de la demografía, ha sido uno de los principales defensores de la idea de la plasticidad de la longevidad y los mecanismos de validación de la autencidad de los casos de superlongevos. Según sus teorías, y a la vista de los datos existentes, la esperanza de vida comenzó a aumentar en 1840 con la disminución de la mortalidad infantil y mortalidad adolescente y ha continuado imparable, en un aumento medio de dos años y medio cada década, con el alargamiento de la vida madura.

Aunque muchas personas creen que hay un límite cercano para la salud humana y por tanto para la esperanza de vida, las investigaciones de Vaupel señalan que la esperanza de vida es probable que aumente más allá del límite medio marcado de 85 años. Además, Vaupel y otros (como Bernard Jeune en Dinamarca) lanzan una nueva proposición: que el final de la vida no es fijo sino que depende tanto de la esperanza de vida como del tamaño de la población. Vaupel y S. Jay Olshansky han tenido un desacuerdo sobre lo que esto significa en términos de proyecciones futuras de la vida humana.

Debido a que en sus estudios se presta especial atención a la reducción de la mortalidad al final de la vida, las aportaciones de Vaupel se consideran claves en el campo emergente de la investigación de los superlongevos (supercentenarios o centenarios) como un subconjunto de la población. Ya que el número de personas de más de 110 años en una sola nación es más bien pequeño, Vaupel impulso en el año 2000 el estudio de los supercentenarios invitando a expertos de todo el mundo a reunirse en talleres internacionales, con el objeto de fundar la Base de Datos Internacional sobre Longevidad (International Database on Longevity), que proporcionará información sobre las personas que alcancen edades extremas y permitirá un análisis demográfico completo y riguroso de la mortalidad en las edades más longevas. Para Vaupel la esperanza de vida de los niños nacidos tras el año 2000 llegará a los 100 años en el siglo XXII.

Os dejamos este amplio e interesantísimo reportaje sobre la longevidad, aparecido en el periódico El Mundo, que abarca las apreciaciones de este distinguido investigador, además de historias de centenarios de este planeta.

DEMOGRAFÍA El récord es de una mujer francesa de 122 años

¿Cuántos años puede llegar a vivir un ser humano?

Jeanne Calment celebrando su 121 cumpleaños. EM.

«He esperado 110 años para ser famosa y pretendo aprovecharlo tanto como pueda». La francesa Jeanne Calment no bromeaba cuando pronunció estas palabras durante uno de sus cumpleaños. Aunque ya era una celebridad en Arlés, la localidad de la Provenza francesa en la que nació en 1875, disfrutó de su fama otros 12 años. Falleció al 4 de agosto de 1997, cuando tenía 122 años, cinco meses y 14 días. Una edad récord que la convirtió en la persona más longeva del mundo cuya edad ha podido ser documentada. Y es que uno de los principales problemas a la hora de estudiar a los supercentenarios (personas que han cumplido 110 o más años) es la dificultad de confirmar su edad por la escasez o poca fiabilidad de los registros. El caso de Jeanne Calment, a la que nadie ha superado en edad, y el de otros supercentenarios son seguidos con interés por los demógrafos que investigan las claves de su longevidad y cuál es el límite para la vida.

Desde 1990, alrededor de 20 personas en todo el mundo han llegado a los 115. Según un estudio liderado por Bernard Jeune en el que también participó James Vaupel, las trayectorias vitales de los ciudadanos estudiados no tienen apenas puntos en común, más allá de que «nunca habían sido obesos y de que, o bien no fumaban, o fumaban poco».

La propia Calment, que atribuía su longevidad a su sentido del humor, se permitía un cigarrillo al día, junto con una copita de oporto. Como buena francesa, disfrutaba del vino y de la buena mesa, y tomaba a diario chocolate o algún dulce. Al igual que su marido, que murió en 1942 (a los 74), caminaba mucho. Tuvieron una hija, que murió en 1934 a los 36 años. Vivió sola hasta los 110, cuando fue trasladada a una residencia después de que provocara un incendio en su casa debido a una imprudencia con una vela. Pero lo hizo a regañadientes. Cuando cumplió 120 años y 238 días, arrebató el Récord Guinness de longevidad al japonés Shigechiyo Izumi, que falleció en 1986.

La gran mayoría de los supercentenarios son mujeres, confirmando que ellas son más longevas: «Ocurre en todos los países. La razón principal es que cuidan mejor su salud. En todos los tramos de edad suelen tener los mismos problemas de salud y con la misma frecuencia que los hombres, pero suelen ir al médico y hacerle caso. Y si tienen un problema grave o dejan de valerse por sí mismas, sobreviven más tiempo. Por otro lado, asumen menos riesgos y hacen menos cosas estúpidas que los hombres, como conducir borrachas», dice Vaupel. El número de centenarios en países como España o Alemania se dobla cada ocho años. Según el INE, en 2013 había en España 12.915 personas con 100 o más años. De ellas, 223 tenían 110 o más.

«La cuestión no es si viviremos hasta los 90 o 100 años. Para mí el límite de la vida es llamativo pero secundario. La cuestión importante es cómo viviremos los años ganados a la muerte, si posponemos las limitaciones funcionales y la discapacidad. No hay respuesta clara de los científicos a esta cuestión», apunta Antonio Abellán, investigador del CSIC.

Por su parte, Vaupel asegura que en la mayor parte de países, las personas mayores, sobre todo los octogenarios, afirman ser más felices que cuando eran jóvenes: «Yo tengo 68 y soy un ejemplo de ello».

REPORTAJE: “¿CUÁNTOS AÑOS PUEDE LLEGAR A VIVIR UN SER HUMANO?”, EL MUNDO.

Jeanne Calment, la mujer más longeva de la historia, que cumplió 122 años. REUTERS.

DEMOGRAFÍA Según las investigaciones de James Vaupel

Hacia una sociedad de ancianos centenarios

  • Un 50% de los niños nacidos en 2014 podrían cumplir 100 años

  • La esperanza de vida en 2050 será 89 años, siete más que hoy

«Un niño que nazca en España en 2014 tendrá muchas posibilidades, quizás un 50%, de llegar a cumplir los 106 años». El demógrafo estadounidense James Vaupel (Nueva York, 1945) está convencido de que los continuos avances de la medicina y la mejora en la calidad de vida permitirán que los seres humanos sigan ganando tiempo al tiempo: «Progresivamente seguirán siendo más longevos y llegarán a edades muy avanzadas con un buen estado de salud», asegura durante una entrevista con EL MUNDO en Madrid, donde participó en el ciclo de conferencias ¿Seremos inmortales?, organizado por la Fundación Banco Santander.

Sus optimistas y a veces controvertidas previsiones no están hechas a la ligera. Son el resultado de décadas de análisis de los datos demográficos de todo el mundo. Primero, desde EEUU, y posteriormente, desde Alemania, adonde se mudó en 1996 para fundar y dirigir el prestigioso Instituto de Investigación Demográfica Max Planck.

Vaupel sostiene, además, «que no hay pruebas de que haya un límite en la esperanza de vida del ser humano, es decir, de que una persona al nacer tenga un máximo de años por delante». Para explicar su teoría, ha acuñado el término plasticidad de la longevidad: «Durante mucho tiempo se creía que no se podía hacer nada contra la vejez. Si una persona no moría por una enfermedad o debido a un accidente, fallecería de muerte natural. Pero en los últimos 20 años hemos descubierto que esto no es verdad. La esperanza de vida en los años 20 era de 65 años y ahora, en la mayor parte de los países desarrollados ha superado los 80. Sabemos que incluso gente de más de 90 puede tener un buen estado de salud».

La vejez, asegura, se retrasa: «Hoy en día, una persona de 78 años puede tener un estado de salud equivalente al que hace medio siglo tenía alguien de 68. Y dentro de 50 años, una persona de 80 tendrá una salud como la de alguien que tenga hoy 50 o 60».

ev pob esp

De media, la esperanza de vida en los países desarrollados aumenta tres meses cada año, o lo que es lo mismo, dos años y medio cada década: «Hay fluctuaciones y todavía se tardará en lograr que la gente viva mucho más tiempo. Pero si seguimos haciendo estos progresos, la mayor parte de los niños que nazcan próximamente cumplirán los 100».

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), entre 1992 y 2012 la esperanza de vida al nacimiento en España ha pasado de 73,9 a 79,3 años en los hombres; y de 81,2 a 85,1 años en las mujeres. Por tanto, la media es de 82,2, sólo unas décimas por debajo de Japón, líder mundial seguido por Francia.

Sin embargo, según el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), la esperanza de vida al nacer en España se está estabilizando en torno a los 82 años tras un largo periodo de crecimiento sostenido. El economista Francisco José Goerlich, profesor de la Universidad de Valencia y autor de las tasas de mortalidad del IVIE, no cree que este estancamiento observado en los últimos 3-4 años altere la tendencia a largo plazo: «España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo, de forma que es natural que sea uno de los lugares donde comiencen a observarse síntomas de agotamiento. Mi opinión es que seguirá mostrando una tendencia positiva, aunque el ritmo de crecimiento no sea tan elevado como el de las últimas décadas».

Para James Vaupel, el caso de España es muy significativo: «Casi está igualada en esperanza de vida con Japón y Francia, pero hace 50 años era mucho más baja. Había demógrafos que pensaban que España superaría a Japón, pero ocurrieron dos cosas: las mujeres empezaron a fumar y en 2008 llegó la crisis económica. Y estos factores han tenido efectos negativos. Cuando la economía está expandiéndose, la gente es más próspera, tiende a sentirse más feliz y está más sana», señala Vaupel.

Fanny Kluge y Tobias Vogt, dos de sus colegas del Max Planck, utilizaron la reunificación de Alemania en 1990 como experimento demográfico. Su estudio cuantificó hasta qué punto un aumento del dinero destinado a las pensiones y a la Sanidad se traduce en un incremento de la esperanza de vida. En concreto, crecía tres horas por cada euro invertido en pensiones y Sanidad.

El demógrafo estadounidense James Vaupel. SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL.

«Las pensiones suponen también una fuente de ingresos para la gente joven, pues los ancianos usan ese dinero para ayudar a sus parientes, sobre todo en países como España. Ya sea por amor o por egoísmo, esto hace que se ocupen más de sus mayores, y es un factor muy importante para la esperanza de vida. Los políticos deben tener esto en cuenta cuando se plantean reformar el sistema de pensiones», sugiere Vaupel.

Antonio Abellán, investigador del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (CSIC), cree que de momento no se puede atribuir a la crisis económica el estancamiento en el crecimiento de la esperanza de vida en España: «Se necesita una perspectiva histórica mayor. Estancamientos e incluso ligeros retrocesos de la esperanza de vida han tenido lugar en otros momentos, y la esperanza de vida ha continuado ampliándose. La tendencia es que siga aumentado aunque es posible que a un menor ritmo que el estimado previamente», apunta.

Según las proyecciones del INE, si se mantiene el ritmo actual, a mediados de siglo la esperanza de vida al nacer en nuestro país alcanzaría los 86,9 años en los varones y los 90,7 años en las mujeres (89 de media). Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en países desarrollados, seguida por el cáncer. Entre los jóvenes son los accidentes, de trabajo o laborales.

proyección

No hay duda de que el envejecimiento de la población causará cambios en la estructura social y en nuestra forma de vida. «Está claro que a medida que la gente viva más, van a tener que trabajar también durante más años. Pero no tienen por qué ser tantas horas al día. Se tratará de redistribuir el trabajo», propone Vaupel. El demógrafo no cree que «este cambio suponga necesariamente una reducción de los salarios, pues los impuestos serán más bajos al no tener que mantener a la gente que sigue trabajando».

Además, cree que será una buena oportunidad para que se generalice un reparto equitativo del trabajo entre mujeres y hombres: «Eso sí, habrá que trabajar hasta los 75 años». Vaupel pone como ejemplo a Dinamarca, donde hay una proposición legislativa para calcular la edad de jubilación restando 17 años a la esperanza de vida.

Aunque admite que «el envejecimiento demográfico es un reto para las finanzas públicas y la cohesión social», Antonio Abellán lamenta que este factor haya sido utilizado como «arma asustadiza para preparar a la población para políticas restrictivas y recortes de todo tipo. La realidad es que los principales riesgos para el mantenimiento del actual Estado del Bienestar no proceden del envejecimiento, sino de la falta de actividad económica, del desempleo, de la ausencia de crédito, del fraude fiscal o de la inadecuación del sistema impositivo, o de ausencia de políticas económicas», denuncia.

El investigador, que se muestra partidario de ampliar la vida laboral, considera que las medidas puramente demográficas, «como aumentar la natalidad o tener más inmigración, no son la solución para revertir la forma de pirámide envejecida».

Además de promover una «mayor productividad en el trabajo» y «sacar partido a la perspectiva longitudinal del curso de vida», propone que «se fomente una vida saludable». Invertir en salud y educación a lo largo de la vida, para vivir mejor, tener mejores oportunidades laborales, retrasar la enfermedad, el deterioro cognitivo, la discapacidad y la dependencia, enumera, «es rentable, y ahorra».

Anna Cabré, investigadora del Centre d’Estudis Demogràfics de la Universitat Autònoma de Barcelona, afirma que “las pensiones del futuro dependen muy poco de la demografía actual y mucho del nivel de actividad económica, de productividad y de competitividad que se hayan alcanzado”. En su opinión, “unas cohortes relativamente reducidas al nacer pueden verse incrementadas por la inmigración o recortadas todavía más por la emigración, según sea la actividad económica que el país consiga atraer o retener”

La demógrafa también cree que “para que sea satisfactorio y sostenible, el sistema de pensiones tendrá que reformarse y modificarse continuamente, menos por razones demográficas que de otro tipo”. Y es que según, apunta, “el tratamiento de las pensiones dependerá menos de la demografía que del peso político de las personas mayores y de la voluntad colectiva de atender a sus necesidades por diferentes vías”.

Pero la población española no sólo envejecerá en las próximas décadas. También se reducirá. En 2023, habrá 2,6 millones de habitantes menos (de los 46,6 millones actuales a los 44): «España puede funcionar perfectamente aunque puede afectar a la reorganización del consumo y servicios», opina Abellán, que considera fundamental que los políticos dispongan de buenos datos y proyecciones» para tomar decisiones.

Cabré considera que todavía no se puede saber cómo será la pirámide de población a mediados de siglo: “cuarenta años atrás, o 35, no se habría podido adivinar ni de lejos como iba a ser la de hoy. Las migraciones, en particular en los últimos 15 años, han generado un crecimiento y un rejuvenecimiento relativo que no cabía esperar. En el futuro pueden darse otras oleadas sorprendentes, de entrada o de salida. Formamos parte de la población global y ésta es cada día más móvil, en el contexto de una gran circulación comercial y de capitales”, sostiene.

Por lo que respecta a la inmigración, señala que la proporción de personas entre 15 y 25 años en el mundo nunca había sido tan alta, aunque esto va a cambiar: “Da la impresión que la oferta de posibles inmigrantes es ilimitada pero dentro del 20 años, el grupo más numeroso de humanos tendrá en torno a los 40 años, e irá ganando edad a medida que pase el tiempo. Las personas en edad de migrar serán menos y quizá muchos países tengan que reconsiderar las barreras a la inmigración que ahora están levantando”, afirma.

REPORTAJE: “HACIA UNA SOCIEDAD DE ANCIANOS CENTENARIOS”, EL MUNDO.