Con o sin secretos genéticos, la población cada vez es más longeva.

Pues la clave no es la genética. Recientes estudios de científicos norteamericanos afirman (investigación publicada en el diario de acceso libre PLOS ONE, del 12 de noviembre) que no hay, o por lo menos no los han encontrado, secretos genéticos comunes en un grupo de 17 supercentenarios.

Los investigadores, dirigidos por Hinco Gierman, de la Universidad de Stanford (Palo Alto, California), no han logrado encontrar variantes genéticas raras que produzcan proteínas capaces de explicar la longevidad de las personas participantes en este estudio y que vivieron más de 110 años.

Entre los descubrimientos destacan que los centenarios tienen menos probabilidades de contraer cáncer (una incidencia de 19%, contra 49% en la población en general), también tienen menor porcentaje de padecer enfermedades cardiovasculares.

En el mundo viven 74 supercentenarios, 22 de ellos en Estados Unidos. De las 17 personas mayores de 110 años cuyos genomas fueron secuenciados, 14 eran de origen europeo, dos latinos y uno afro-estadounidense.

Dentro de España, recientemente publicaciones periodísticas han situado a Málaga como una de las ciudades con más longevos. Y es que una de cada 151 personas tiene más de noventa años, un porcentaje que se coloca por encima de la media del país.

Evaristo Fernández, en La Voz de Galicia. Foto: XAIME RAMALLAL.

Pero si nos acercamos a tierras gallegas los hay que también superan los 100 y como un reloj. Evaristo Fernández, por ejemplo, originario de Trabada, en la provincia de Lugo, presume sus 107 años, pero sobre todo de poder comer de todo y de no medicarse. Lo curioso es que aunque la genética no sea un factor decisivo, varios de sus hermanos murieron tras rebasar con creces los 90 años.Su esposa Celedonia falleció a los 97 años en el Hospital de Burela. Una hermana de Celedonia murió a los 104 años, y un tío, don Álvaro, lo hizo a los 107 años. En nuestra Comunidad Autónomos somos muy afortunados en cuanto a longevidad, sin duda alguna… Y hasta ahora solo hemos hablado de un mismo ayuntamiento y de poco más de 1.200 habitantes.

Si hablamos de estadísticas mundiales, Hong Kong, Japón, Italia, Islandia, Suiza y Francia son los sitios del mundo en los que la expectativa de vida es más alta. En todos ellos se espera que la gente viva unos 83 años, según datos del Banco Mundial.

Si a estos se les suman países con expectativas de vida similares, como Australia, Suecia, Israel, Noruega y el Reino Unido parece haber, salvo excepciones, una clara relación entre la cantidad de años de vida y el desarrollo de los países. Pero también parece tener una gran influencia en este indicador la desigualdad.

Mapa de países donde se vive más años. Fuente. Banco Mundial.

“La esperanza de vida es una variable que tiene relaciones con tantos elementos que es en realidad una medida que habla de un todo. Tiene que ver, principalmente, con la salud, pero también con la nutrición, con la seguridad, con la educación”, explicó hace unos meses Oscar Sandino, consultor en Información Estadística del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en diálogo con Infobae.

En lo que concierne a América Latina, Chile y Costa Rica son los países que aparece primero en la lista, con una esperanza de vida de 80 años. Lo sigue Cuba, con 79 (mismos años que Puerto Rico). Algo más abajo aparecen México y Uruguay (77 años), Ecuador y Argentina (76 años), Perú (75) y Venezuela (74).

Según el reporte anual Global Retirement Index 2014 del portal InternationalLiving.com, Francia, Uruguay y Malasia ofrecen la mejor y más asequible atención sanitaria en el mundo.

El aumento de la longevidad supone consecuencias en el panorama económico mundial también. El poder adquisitivo global de los “baby boomers”, ahora personas de edad avanzada -quienes han ganado más dinero, viven más tiempo y son más activos que sus padres- alcanzará los 15 millones de millones de dólares (mdd) en 2020,  según pronostica Euromonitor. El gasto de consumo entre las personas de 60 años o más creció un 50% más rápido que el de las personas menores de 30 años en las últimas dos décadas, de acuerdo con Eurostat.

El reto de salud actualmente y en todo el planeta es, por tanto, prepararse para el desafío que plantea esa longevidad en los próximas décadas. En España pronto habrá más porcentaje de mayores de 65 años que de niños menores de cinco. Hablamos de una inversión de la pirámide de población, impulsada por el descenso de la natalidad y el aumento de la longevidad, y los expertos sanitarios y los economistas alertan de que si no se modifican muchas cosas en todo lo relacionado con la promoción de la salud y la gestión de las patologías crónicas, el tratamiento de las enfermedades llegará a ser económicamente insoportable.

Así que aunque la genética no sea la que mande, los humanos hemos aumentado el umbral de supervivencia e independientemente de los factores que lo favorecen tenemos que actuar en consecuencia.