El tiempo de la Utopía o de la última oportunidad.

Por Doctor Fraiz

Ya hemos llegado al límite de la perversión y de la degradación de la persona humana en la Sociedad Occidental, pero continuamos cegados y esclavizados por un Dios que ha reinado desde el principio de los siglos y que su logro, triunfo, esclavitud nos ha llevado al fin de nuestro Mundo. Nunca hemos sabido de donde sale, ni hemos prestado atención a sus brutales consecuencias a pesar de las diarias muestras de su horrible poder destructor de los hombres. Viene disfrazado de cultura, de amenaza, de prosperidad de bienestar de poder de ciencia, de desarrollo, de ocio, etc. Pero al final el resultado es el mismo: la infelicidad, el malestar, el sufrimiento, la lucha del hombre contra el hombre.   Siempre engañándonos de mil formas: de capitalismo, socialismo, religión, de desarrollo… Sin embargo, en inicios de un nuevo siglo estamos consiguiendo lo que nunca nos habíamos imaginado que ocurriría: La destrucción del hombre. De nada vale la tecnología, el avance de la ciencia y el control del espacio, El Virus continúa su avance implacable atrapando cada dia a millones de seres humanos que caen en sus garras, NO importa si quien gobierna es absolutista o demócrata, negro o blanco, sabio o ignorante El Virus termina por fagocitar y aniquilar a quienes lo quieren utilizar en su beneficio. Tenemos a diario miles de muestras de su poder maligno y nos afanamos por darle más fuerza y poder entregándole a miles de personas inocentes para que las devore creyendo que así nunca nos devorará a nosotros.

Ignorantes los que así pensamos. Basta echar una mirada al planeta tierra para darnos cuenta de lo que hemos logrado, o mejor dicho, lo que hemos destruido en siglos, de lo que ufanamente llamamos civilización. Ejemplos de civilizaciones pretéritas que nos abrían el camino para conocer como vivían y sobrevivían nuestros antepasados. Occidente se muere irremediablemente de una enfermedad que la causa un virus inventado e inoculado por el mismo hombre. Al inicio era peligroso pero su alcance relativo, pues eran pocos los que lo poseían y limitado su alcance, aunque ya eran muchos pueblos los que padecían de una manera u otra sus consecuencias. En la actualidad, son pocos los que lo controlan, pero los medios a su alcance son casi infinitos, gracias a nuestro avance hacia la deshumanización de la persona y a la tecnología que tienen en su poder pero lo terrorífico es que son millones los que lo persiguen, ansiosos por verse contagiado por el virus del poder, la abundancia económica, el control de todo tipo imaginado. Atrás dejan muerte, esclavitud, robotización de las conciencias, culturas aplastadas o desaparecidas, naturaleza irrecuperable o contaminada de muerte. Es un virus contagioso que quien lo toca y lo maneja se convierte en esclavo de el, aunque su cerebro piense que ha alcanzado la felicidad, alimentar a ese monstruo, ese cuerpo infectado exige la esclavitud de muchos, la desesperación, el ver como nuestra sociedad se consume, se debilita y desaparece. NO hay límites ni barreras que pueda frenar el avance destructivo de este virus: EL DINERO

Solo y únicamente queda un camino. No hay otra alternativa, por mucho que estrujemos la mente de nuestros científicos poniendo en sus manos la más avanzada tecnología

La gravedad de esta enfermedad que avanza irremediablemente, a través del mundo de manera exponencial contaminando todo lo que encuentra a su paso. Si no decidimos hacerle un frente, con la única arma válida,  existente desde el principio que si en ocasiones fue utilizada, pronto fue desechada o anulada por la propia enfermedad. Esta arma que está al alcance hasta de las personas mas ignorantes e incultas. No necesita preparación, ni ensayos clínicos, ni gasto económico, ni esfuerzo ni sudor. Este arma tan sencilla y que todos podemos utilizar contra El Virus que nos destruye se llama: Humildad, Igualdad, confraternidad, Solidaridad en fin, todo acto que signifique amor sincero sin pedir nada a cambio. Esta es la única e infalible arma contra El Virus que causa la destrucción de la persona.  De este modo y no de ningun otro podría acabar en poco tiempo y revertir la situación,  convertiendo al hombre en persona libre, sin miedo a la muerte, sin envidias, enseñando lo aprendido, aliviando al doliente y contangiando serenidad, amor. A través del ejemplo directo y viendo sus resultados, podemos invitar y convencer a nuestro vecino sobre que hemos conseguido, hasta donde hemos llegado y en que nos hemos convertido, desde que El Virus del dinero se ha alejado de nuestras vidas. Ellos se darán cuenta de la transformación integral de la persona que los acompaña trabajando codo con codo, donde la envidia, la avaricia, la ambición y el ansia de poder desmedido ha dejado de existir. Sencillamente ha muerto

¿Os imagináis un mundo libre sin fronteras, ejércitos o armas nucleares? ¿Un mundo sin arribismos políticos, ni banderas, donde mi casa es tu casa, tu hermano es mi hermano, tu éxito o tu fracaso es nuestro éxito y nuestro fracaso?

No bunkers del poder, ni secretos bien guardados, no luchas intestinas, no carreras hacia el éxito y prestigio personal, ni paraísos fiscales. Ni tampoco premio, encomiendas, ni estatuas. No engaños ni mentiras, La voz que suena en America que suene igual en Oceania, el dolor que asola Africa que repercuta en Europa. No mercados, ni Bolsas, ni misiles, No ejércitos con armas, si ejércitos con manos que ayudan y se unen. Tu río es mi río, tu ciudad es mi ciudad, sentirnos ciudadanos del mundo, pero mostrando y enseñando las singularidades de cada mar, sus productos, de la tierra y sus habitantes con sus peculiaridades y diferencias, tradiciones, folklores, lenguas y razas para que cada uno de nosotros cuando decidamos echarnos a caminar no pensemos en el miedo, los peligros del viaje, ni desconfiar del pasajero que viaja a nuestro lado, porque todo lo que ves, tocas, sientes, descubres, comes es de uno y es de todos.

                                                               Jesús Fraiz Calvo “ RASSHU”