Muere el doctor Rodríguez Delgado, abanderado del control cerebral

Foto: El País

Es sin lugar a dudas una de las figuras más polémicas y fascinantes de la historia de la neurociencia. Falleció el pasado 15 de septiembre a los 96 años en su casa de San Diego (California). Sus investigaciones con implantes para controlar el cerebro le dieron fama mundial al tiempo que le marginaron en su carrera como científico.

Delgado nació en Ronda (Málaga) en 1915. Logró doctorarse en Medicina en la Universidad de Madrid justo antes del estallido de la Guerra Civil Española, en la que trabajó como médico al lado de los republicanos. En 1946 logra una beca de la Universidad de Yale y viaja a Estados Unidos, donde, frente al desinterés por la ciencia que reina en Epaña, encuentra todo tipo de facilidades para avanzar en su carrera.

Desde el principio se sintió atraído por los experimentos relacionados con la aplicación de estímulos eléctricos en el cerebro de animales con el fin de lograr determinadas respuestas físicas.

Obsesión por el control de la mente

Sus innovadoras y osadas ideas sobre el mecanismo de control de la mente adquirieron dimensión mundial cuando, el 17 de mayo de 1965, el New York Times publicó la noticia “Logra detener la embestida de un toro con un radiotransmisor“. El experimento se realizó en una pequeña plaza de toros de Córdoba. Ante unos pocos testigos atónitos con lo que estaban presenciando, el doctor Delgado lograba que el toro renunciase a su instinto irrefrenable de embestir y se detuviese en seco ante el científico. (Vídeo: Delgado)

Aquella no era, ni muchísimo menos, la primera experiencia del profesor en este campo. Durante más de 15 años, el doctor José Manuel Rodríguez Delgado, había llevado a cabo experimentos similares con monos y gatos, haciendo de ellos auténticos juguetes teledirigidos. En aquellos mismos años había realizado ya los primeros implantes cerebrales en humanos.

Su mayor logro fue la creación de unos pequeños electrodos denominados “estimoreceptores” que una vez insertados en el cerebro podían manejarse a decenas de metros de distancia mediante ondas de radio.

Entre sus citas más famosas e inquietantes, se encuentra la siguiente:

Mis experimentos apoyan la desagradable conclusión de que el movimiento, la emoción y el comportamiento pueden ser dirigidos por fuerzas eléctricas y que los humanos pueden ser controlados como robots; mediante botones.

Aunque muchos de sus logros han caído inexplicablemente en el olvido, lo cierto es que muchos de los avances en el tratamiento de la enfermedad de párkinson, el dolor, la depresión o la epilepsia, como es el caso de la estimulación profunda del cerebro, beben directamente de la fuente del doctor Delgado.