Joaquín Rodrigo Vidre (1901-1999)

Nació nuestro compositor universal el 22 de noviembre de 1.901, festividad de la patrona de la Música, Santa Cecilia, fecha premonitoria de lo que iba a ser su profesión y su vida plagada de éxitos. El lugar que le vio nacer fue la localidad valenciana de Sagunto. A los 3 años de edad pierde la vista casi totalmente debido a una epidemia de difteria, circunstancia que le conduce, según confesaría él mismo, hacia su vocación por la música, comenzando sus estudios musicales: solfeo, piano y violín a los 8 años y a partir de los 16 años sus estudios de armonía y composición.

Ya en 1.923 empieza a componer sus primeras piezas, superando todos los obstáculos que su minusvalía le causaba, piezas que después dictaba a un copista. Cuatro años más tarde viaja a París con el objeto de estudiar en la ‘École Normale de Musique’. Pronto comenzarán a conocerle como pianista y compositor, entablando amistad con Falla, Honegger, Milhaud, Ravel y muchas otras grandes figuras de aquel tiempo. En 1.929, mientras estudiaba en la ciudad del Sena conocerá a Victoria Kamhi, excelente pianista nacida en Turquía, que se convertirá en su esposa. A partir de ese momento Victoria dejará sus estudios para dedicarse en cuerpo y alma a cuidar a Joaquín Rodrigo, convirtiéndose en “sus ojos” durante su largo matrimonio celebrado en 1.933. Victoria, tras cincuenta años de amor y trabajo entregada a su marido, fallece en su casa de Madrid a la edad de 92 años. Esta circunstancia sume a Joaquín Rodrigo en un profundo abatimiento, abatimiento que no logró superar hasta su muerte.

Joaquín Rodrigo era un hombre de espíritu elevado y de sencillez ejemplar. Huyó siempre del protagonismo y de la popularidad fácil, refugiándose en las dos cosas que más amaba: la música y su familia.

En 1.936 tras el inicio de la guerra civil española, se suspende la beca del Conde de Cartagena, que le había sido concedida a Joaquín gracias al apoyo de Manuel de Falla. El matrimonio atraviesa tiempos difíciles en Francia y Alemania, hasta que en 1.939, ya terminada la contienda, deciden regresar a España para establecerse en Madrid. Los años de París fueron especialmente penosos, no sólo por las precarias condiciones económicas en las que se encontraba, sino también por la lejanía de su tan querida España, enfrentada en una cruenta guerra fratricida, circunstancia que aumentaba su melancolía. Durante su estancia parisina Joaquín Rodrigo compuso el “Concierto de Aranjuez”, obra que a pesar de ser la que le daría renombre universal no sería la preferida por el maestro, tal y como declaró su nieta Patricia meses antes de su 95 cumpleaños.

A partir de entonces desarrolla toda una extensa y prolífica actividad artística, tanto creativa como académica, siendo de especial relevancia los siguientes cargos: Catedrático de Historia de la Música en la Universidad Complutense de Madrid, Asesor Musical de Radiodifusión, Crítico Musical en diversas publicaciones y Jefe de la Sección Artística de la O.N.C.E.

Su música es refinada, luminosa, fundamentalmente optimista, con evidente predominio melódico y con armonía original. Sus primeras obras acusan la influencia de compositores de su tiempo como Ravel y Stravinsky pero enseguida surge la voz personal que llegará a crear un singular capítulo de la cultura española del siglo XX. La originalidad de su inspiración musical va unida siempre a una devoción por los valores fundamentales de su tradición. Su fecunda y variada creación musical incluye once conciertos para distintos instrumentos, más de sesenta canciones, obras corales e instrumentales y música para escena y cine.

Recibió numerosas distinciones por parte de gobiernos, universidades, academias y otras entidades civiles y musicales de muy diversos países, pero son particularmente significativas: la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, la Gran Cruz del Mérito Civil, las Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo y de las Bellas Artes, dos veces Premio Nacional de Música, los Doctorados Honoris Causa por diversas universidades nacionales e internacionales, el nombramiento de Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Premio ‘Fundación Guerrero’. En 1.991, con motivo del 90 aniversario de su nacimiento se celebran conciertos-homenajes dedicados a su música en todo el mundo, y S.M. el Rey de España don Juan Carlos I le concede el título de ‘Marqués de los Jardines de Aranjuez’.

En 1.996 recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, concedido por primera vez a un compositor. El jurado destacó que “su nombre se inserta ya entre los de los clásicos de la música española, al lado de Falla, Granados o Albéniz y valora muy especialmente la definitiva aportación del Maestro Rodrigo a la dignificación e internacionalización de la guitarra como instrumento de concierto”.

Según declaraciones de su hija Cecilia Rodrigo, que acudió en su nombre a recoger el premio, al diario ‘La Voz de Asturias’, el maestro exclamó “¿ Y a mí por qué ? cuando le comunicaron el fallo del jurado, Cecilia comentó a propósito de la concesión de este premio a su padre: “el reconocimiento universal que supone el premio Príncipe de Asturias es un reconocimiento no sólo a su obra sino también a sus cualidades humanas pues ha sabido transformar lo que parecía una tragedia existencial en una luminosa victoria del espíritu”.

Con el fin de proteger y divulgar el valioso patrimonio artístico de Rodrigo, su hija Cecilia, casada con el célebre violinista Agustín León, funda en 1.989 las Ediciones Joaquín Rodrigo.

El insigne músico falleció el pasado 6 de julio de 1.999 en su casa de Madrid a los 97 años de edad. Su muerte puso fin a toda una época musical y el mundo de la cultura manifestó su pesar por el acontecimiento, entre ellos el compositor Cristobal Halffter, quien lamentó la pérdida de Joaquín Rodrigo al que calificó como “una gran persona y amigo. Su música era una música culta y a la altura de los tiempos en los que vivió, pero con una visión muy personal”. Para el compositor catalán Xavier Montsalvatge uno de los méritos de Rodrigo residió en crear la obra musical española más internacional: ”El Concierto de Aranjuez, además de ser una pieza bellísima, es la obra que más vueltas ha dado al mundo en este siglo” Y añadió “era una persona muy inclinada a la ironía y al sarcasmo, con una personalidad apasionante; una de las personas con las que más me ha gustado conversar”. (El País-07-07-99)

Jesús Fraiz Calvo